Escuela de Caligrafía China y Dibujo Zen

BUDAS DE AGUA

   Sensei. Paul Quintero (Do Sho) Monje Budista Zen. Discípulo de Taisen Deshimaru

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EL ESTUDIO DE LA CALIGRAFÍA CHINA

Cali-grafía significa bella escritura. Lejos de limitarse a las letras y a los ideogramas, la noción de “grafía” se concibe y se practica con todo tipo de útiles / herramientas y sobre una infinidad de soportes que han evolucionado a través de la historia.  

Desde el grabado hasta el dibujo, pasando por la fotografía, escritura de la luz, la expresión grafica permite una comunicación precisa entre los hombres y constituye un aspecto esencial del patrimonio cultural de la humanidad. Que esta grafía sea “cali”, este es el propósito de su estudio.  

“Calli-graphie”, la belle écriture.

Loin de se limiter aux lettres et aux idéogrames, la notion de “graphie” se concoit et se pratique avec toutes sortes d´outils et sur une infinité de supports évoluant au cours de l´Histoire. 

De la gravure au dessin en passant par la photographie, ecriture de lumiere, léxpression graphique permet une communication précise entre les hommes et constitue un aspect essentiel du patrimoine culturel de l´humanité. Que cette graphie soit “calli”, tel est le but de son etude. 

Desde hace ya unos quince años el Sensei Paul Quintero, quien es Profesor Titular Emérito de la Universidad del Zulia (Idiomas Modernos, Áreas Inglés y Francés)), monje budista Zen e instructor de Karate-Do, dicta talleres de este maravilloso arte chino en nuestro país. Poder estudiar esta caligrafía tan exótica y misteriosa en nuestro país es casi un milagro. Nadie quiere enseñarla. Las personas de China que viven en nuestro país están muy ocupadas en su quehacer mercantilista que hasta parece un chiste pedirles que nos enseñen algo sobre su escritura. Una sonrisa y un inmediato cambio de tema es siempre la respuesta. 

Paul Quintero estudió la caligrafía china con el monje Zen Jacques Foussadier en Francia  (1981 y 1984 – Templo Zen la Gendronniere) y con la Sensei Mary Onari en Venezuela (1987 – 1997). Al finalizar sus estudios decidió organizar sus talleres para enseñar lo aprendido. En este quehacer nace la Escuela de Caligrafía China y Dibujo Zen “Budas de Agua” (Caracas –1999). Esta escuela tiene en su haber más de 200 graduandos. 

El objetivo de los  talleres es proporcionar al participante un conocimiento general para descifrar y poder escribir caracteres básicos de la escritura china. Toda vez que la escritura china es considerada como un arte, el participante aprenderá principios básicos de composición y arreglo de elementos para lograr un trabajo armonioso y bello. Después aparece el dibujo Zen inspirado en la libertad de los trazos y en un trabajo que sugiere figuras humanas, animales, hojas, flores sin limitar su figura a las líneas opresivas. El artista Zen le permite al espectador disfrutar de un trabajo mental necesario que le invita a completar lo que unas pocas pinceladas sugieren sobre el papel. El espectador trabaja al igual que el artista completando ganchos, puntos y líneas para descifrar los dibujos.

Para poder llevar a cabo este trabajo se necesita de orden, disciplina y silencio  tanto exterior como interior, razón por la cual se realiza como una meditación en movimiento. La respiración correcta es muy importante y el instructor debe estar pendiente de que se sigan todos las indicaciones correctamente observando y corrigiendo detenidamente el trabajo de cada persona. El incienso es siempre un aliado en los talleres. El pincel hueco permite que, gracias a la técnica enseñada, la energía (ki, chi) pase a través de él y  el trabajo adquiera la fuerza necesaria para transmitir esa misma energía (plasmada sobre el papel) con la ayuda de la espiración.

Toda escritura es un secreto. Mirar un carácter chino es mirar un dibujo. Ese es el secreto. El practicante de esta caligrafía aprende a escribir dibujos. A partir de ese momento la mente occidental analítica da paso a la intuición y se aprende a soñar. Se aprende a ver lo que era casi imposible reconocer. Se aprende a descubrir cuando un trabajo está bien hecho y a disfrutar de la magia de poder caligrafiar con la ancestral técnica del pincel, la tinta y el papel blanco.  En el primer nivel, luego de seis horas intensas de trabajo, el debutante se encuentra trazando sus primeros caracteres ante lo cual se maravilla él mismo y por supuesto todos sus compañeros. Pero, para ello habrá tenido que repetir cada trazo decenas  de veces y atender a un sinnúmero de correcciones hasta que... en un momento dado - cuando todo parece imposible -  y casi se abandona el trabajo, aparece una  actitud desconocida y una mente fresca que permite trazar lo imposible. Este es prácticamente un milagro para nosotros los occidentales. El Sensei Quintero dice que cuando tu mente estalla, surge un ¡despertar!. Con mano diligente, con correcciones constantes y un sentido del humor único él te guía hacia ese despertar.  

Practicar la caligrafía, en palabras de Miyamoto Musashi (antiguo guerrero japonés) nos permite “refinar nuestro espíritu”. Ella te permitirá refinar tus gestos, tu visión de la estética, el gusto por la elegancia y el gusto por la belleza. 

ESTRUCTURA PEDAGÓGICA: 

Los Talleres de Caligrafía China y Dibujo Zen están divididos de la siguiente manera. Tres niveles introductorios: Básico, Intermedio y Avanzado. Durante el estudio de estos tres niveles, el estudiante conocerá del origen de los caracteres (pictogramas e ideogramas), sus formas básicas y aprenderá desde el primer nivel a escribir los mismos. Parece imposible, pero desde su primera experiencia con el papel y la tinta china, comienza a aparecer tan maravillosa escritura sobre el papel. En estos tres niveles se conocerán los 28 trazos fundamentales que son la base de la escritura china. El  nivel avanzado está dirigido principalmente al Dibujo Zen, sin olvidar por supuesto la caligrafía. Los trazos aprendidos en los dos primeros niveles aparecerán en los dibujos de manera inconsciente. El trabajo final estará impregnado de esta síntesis trazo-dibujo particular de esta técnica desarrollada por el Sensei Paul Quintero.

Una segunda etapa está constituida por tres nuevos niveles que se denominan de Post-grado. En el estudio de los mismos, el aprendiz de este arte milenario conocerá con detalle minucioso nuevos tipos de caracteres, nuevas formas, sus partes (cada lado de un carácter compuesto tiene su significado “raíz”), la importancia del eje que permite que el carácter no se derrumbe, los espacios internos de los caracteres y su valor estético y equilibrante. En fin, podríamos decir que se le mete la lupa a tan singular escritura. La importancia de la mancha y del vacío se integran como en la particular filosofía budista Zen - en la cual el vacio (ku) y los fenómenos (shiki) se complementan - dando origen a un trabajo de tipo espiritual. Paso seguido se estudia la información psicológica que cada trazo expresa en su particular ejecución (fino, grueso, a la izquierda o derecha del papel donde se ejecuta, la presión utilizada, etc.), información esta que se convierte en una síntesis de grafología. Esto le permite al aprendiz conocerse mejor y corregir aspectos desconocidos de su personalidad a través de la caligrafía china. Esta etapa se conoce como el viaje interno.  

Y, luego de haber conocido más de la escritura en cuanto a su equilibrio, forma, balance interno y a la interpretación psicológica de nuestro trabajo en esta segunda etapa – sin descuidar el dibujo Zen – se pasa a la tercera etapa llamada Nivel de Doctorado. Este nivel único es la evaluación directa y personal de un cuestionario teórico sobre la Caligrafía China y la ejecución formal de caracteres tanto en la escritura tipo imprenta (kaisho) como en la escritura libre (sosho) que serán evaluados como trabajo artístico. También aparecen aquí varios poemas que deberán ejecutarse con la maestría necesaria para poder aprobar el nivel. Este nivel se aprueba o se reprueba.

CALIGRAFÍA Y ARTE:

Ya por el hecho de que una escritura tan misteriosa haya decidido implementar desde sus orígenes un pincel como instrumento de escritura, nos dice que la visión cultural de la misma era desarrollar un ejercicio artístico. La mano alzada y la ejecución alla prima son las características más destacados de la misma. La escritura china es arte. Es, como expresé anteriormente, dibujar. Simplemente, el pincel acaricia la superficie del papel para pintar. Esta escritura, conocida por muchos calígrafos como huellas del alma, es la manera más simple de pintar. Mientras escribo, pinto. Se pinta con un pincel cargado de tinta que busca plasmar el pensamiento y la cultura de este exquisito país milenario. Es hacer una radiografía a la intuición, la asociación y el soñar de la cultura china. Arte puro...escritura reveladora. No hay mejor camino para entender la mente, el espíritu y la posición existencial de este pueblo misterioso y aparentemente indescifrable.  

Mientras trazamos un caracter, pintamos el corazón de una cultura regida por la elegancia, la belleza, el silencio, la meditación y la adoración. ¿Cómo no llamar y reconocer como arte puro (sin influencias de corrientes externas) a este arte que se ha mantenido incólume durante siglos y que se plasma en platos, ropa, tarjetas, paredes, alfombras, cortinas, entradas de casas y negocios como una de las más impresionantes manifestaciones pictóricas del mundo? Sus columnas de caracteres en el papel, escritas de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda nos hablan de otra mentalidad, de otra visión de la vida. Nos puede asombrar el hecho de que los japoneses (co-usuarios de la caligrafía china), que han adoptado y renovado una escritura tan ilógica, hayan desarrollado un sentimiento tan espléndido por la lógica del diseño. Y es que este contacto con la caligrafía china abre espacios en su mente para vivenciar la no-dualidad y disfrutar el instante presente plenamente. Su lógica surge espontaneamente en la acción, la construcción, la industria, el arte y la poesía.

Aprender este bellísimo arte es tan valioso como tener oro en las manos. Para un espíritu refinado, para un artista responsable, para un poeta y hasta para un filósofo aprender este arte-escritura es sin duda una puerta abierta al pasado, a lo remoto, al orden, a la disciplina, a la pasión, al misterio y a la religión. 

Sin duda es por esto que tanto el gobierno chino como el japonés están tan interesados en que la población no pierda la oportunidad de retomar los pinceles y vuelva a darle vida al shodo, su preciada escritura. Para ello organizan talleres, seminarios y concursos anuales para incentivar a las nuevas generaciones a practicar la escritura de la manera tradicional. Esta es la razón por la cual un puñado de venezolanos podemos decir que estamos, a través de nuestra practica del shodo, ayudando a mantener viva esta escritura reconocida como patrimonio de la humanidad. Cincuenta mil (50.000) caracteres se alegran de nuestro trabajo para no perecer. Les invito a pasear por el ki de esta milenaria cultura y de tan maravilloso arte.  

Sensei Paul Quintero

 Calígrafo Oficial de la Asociación Zen de Venezuela

 Fundador de la Escuela “Budas de Agua”

 Monje Budista Zen

info@budasdeagua.com